Mié, 07/10/2026 - 10:42

El voto de las mujeres y Lula: brecha de género en Brasil y la comparación con Argentina

Las encuestas brasileñas muestran desde hace meses lo mismo: si votaran solo las mujeres, Lula ganaría cómodo; si votaran solo los varones, el empate o la derrota. En Argentina, la brecha de género frente a Milei es todavía más ancha. Qué dicen los números y qué nos dicen a quienes organizamos trabajadoras y trabajadores.

Una elección que se define por décimas

El domingo 4 de octubre Brasil votó y nadie ganó en primera vuelta. Con el 100% de las urnas escrutadas, Flávio Bolsonaro (PL) sacó 47,03% de los votos válidos y Lula da Silva (PT) 45,16%: 56,1 millones contra 53,9 millones de votos. El balotaje será el 25 de octubre.

El resultado sorprendió. La última encuesta de Datafolha, publicada la víspera, daba a Lula 45% y a Flávio 42% de los válidos. Ahora la pregunta es dónde puede Lula encontrar los casi 2,2 millones de votos que lo separan de su rival. Y la respuesta que repiten todos los estudios tiene nombre: las mujeres.

Qué hay detrás de la brecha

El género no actúa solo: se cruza con clase, religión y raza. En agosto, Datafolha mostraba a Lula adelante entre mujeres, personas negras, católicos y hogares de hasta dos salarios mínimos. Flávio Bolsonaro ganaba entre evangélicos y en los ingresos más altos.

Tres hipótesis aparecen en los estudios y en la discusión pública:

  • La economía del hogar. Las mujeres suelen administrar el presupuesto doméstico y depender más de las transferencias y los servicios públicos. El PT apostó en esta campaña a temas como la prohibición de las apuestas online, pensados para ese electorado.
  • El estilo político. La agresividad y la misoginia explícita de parte de la derecha generan más rechazo entre mujeres, incluso entre las que comparten valores conservadores.
  • El peso del rechazo. Más que entusiasmo por Lula, entre ellas hay un veto al apellido Bolsonaro. Eso da un piso, pero no garantiza movilización.

El espejo argentino: la brecha frente a Milei es aún mayor

En Argentina el patrón es el mismo, pero más marcado. Ya en 2023, Zuban Córdoba registró que los varones votaron más a Milei y las mujeres más a Massa. La distancia era de 7 puntos entre los 16 y 30 años, y de 12,8 entre los 31 y 45.

Con Milei en el gobierno, la brecha subió y bajó, pero hoy está en su punto más alto:

Fuente Fecha Varones Mujeres Brecha
Poliarquía (aprobación) Sep. 2026 ~50% ~33% ~20 puntos
Proyección (intención de voto 2027, 16–34 años) Sep. 2026 44,2% 29,6% 14,6 puntos
TresPuntoZero (aprobación) Feb. 2026 44,8% 37,4% 7,4 puntos
TresPuntoZero (aprobación) Oct. 2024 52,2% 39,3% 12,9 puntos

Alejandro Catterberg, de Poliarquía, dice que es la brecha más alta que registró en 30 años, y que hoy el sexo predice el apoyo al gobierno mejor que la edad o el nivel socioeconómico.

Los consultores apuntan causas parecidas a las de Brasil. Santiago Giorgietta menciona la violencia verbal del presidente, la sensación de un ataque directo a la economía familiar y la autonomía que muchas mujeres ganaron con los programas sociales. Shila Vilker agrega que los jóvenes de uno y otro sexo están construyendo visiones del mundo cada vez más distintas.

Semejanzas y diferencias. En los dos países la nueva derecha es un fenómeno más masculino y las mujeres son el núcleo del voto progresista. La diferencia está en el tamaño y el contexto: en Brasil la brecha ronda los 11 puntos y se mide en intención de voto con el oficialismo de izquierda en el poder; en Argentina llega a 20 en aprobación de un gobierno de derecha. Ojo: no son mediciones idénticas, así que la comparación indica una tendencia, no una cifra exacta.

Qué nos dice a quienes organizamos

La brecha de género no es una curiosidad estadística: es una de las pocas regularidades firmes de la política regional. Para el movimiento sindical deja algunas conclusiones.

  • Las trabajadoras son el sostén del voto que defiende derechos. Pero un piso no es una mayoría. En Brasil, aun con ventaja entre las mujeres, Lula quedó segundo en primera vuelta. Sin recuperar a los varones trabajadores, el voto femenino no alcanza.
  • La agenda de la vida cotidiana es agenda sindical. Precios, cuidados, guarderías, endeudamiento de los hogares, servicios públicos: ahí se juega la adhesión de las mujeres. La derecha lo entendió y ofrece vouchers; el movimiento obrero tiene que ofrecer derechos.
  • Los varones jóvenes son el gran desafío. En Argentina y en Brasil son el núcleo de la nueva derecha. Muchos trabajan en la informalidad o en plataformas, lejos de cualquier convenio. Organizarlos es también disputar su voto.

El 25 de octubre Brasil decide. La experiencia de nuestros vecinos enseña que el voto de las mujeres puede contener una ola conservadora, aunque no puede hacerlo solo.

Fuentes

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